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El sueño infantil: un viaje que se acompaña con amor y comprensión

El sueño de los bebés es un mundo fascinante y en constante evolución, que despierta muchas preguntas e inquietudes y, a veces, también un poco de ansiedad en las familias que están por comenzar esta gran aventura de la crianza. Desde el nacimiento, los bebés necesitan dormir para crecer, desarrollarse y adaptarse a este nuevo entorno que es el mundo fuera del útero. Sin embargo, es importante saber que durante los primeros meses, especialmente antes de los 5 meses de vida, su sueño es muy diferente al de los adultos y es esperable que no duerman de corrido. Su manera de dormir es la que necesitan para sobrevivir. No distinguen entre el día y la noche, porque su reloj interno (ritmo circadiano) todavía no está desarrollado, sus ciclos de sueño son más cortos, de dos o tres horas y sus despertares frecuentes: para alimentarse, para sentirse acompañados o simplemente para chequear que todo esté bien. Claro que cada bebé es único y su sueño también. Algunos duermen más horas seguidas desde el inicio; otros necesitan más tiempo. Algunas pautas generales (aunque cada bebé tiene su propio ritmo) son: - Entre los 3 y 6 meses, muchos bebés empiezan a distinguir mejor el día de la noche. - Entre los 6 y 12 meses, algunos logran dormir períodos más largos de noche, aunque los despertares siguen siendo normales. - A partir del primer año, el sueño nocturno se consolida aún más, pero pueden aparecer desafíos como despertares por ansiedad de separación, nuevas adquisiciones motoras, brotes de crecimiento, entre otros. No es una línea recta, es un proceso gradual, que puede presentar avances, retrocesos y cambios según su desarrollo, sus necesidades emocionales, su salud y el ambiente que los rodea. Y como todo proceso de maduración, necesita acompañamiento, comprensión y mucha paciencia.


¿Por qué es tan importante el sueño?

Dormir no solo permite descansar. Durante el sueño, el cerebro del bebé se organiza, crece, procesa aprendizajes, regula emociones y fortalece el sistema inmunológico. El sueño cumple múltiples funciones vitales, por eso acompañarlo y proteger su descanso desde el principio es una forma de preservar su salud y su neurodesarrollo.


Reconocer las señales de sueño

Cada bebé tiene su propio lenguaje corporal, y aprender a leerlo es una herramienta valiosa para acompañarlo mejor. Antes de llorar por cansancio, los bebés suelen mostrar señales sutiles: se frotan los ojos, bostezan, miran hacia otro lado, se ponen inquietos o reclaman más contacto. Responder a esas señales tempranas, ofreciéndole un espacio tranquilo para dormir, ayuda a evitar el sobrecansancio, que paradójicamente, muchas veces dificulta aún más el sueño.


La importancia de establecer rutina

Aunque al principio los horarios son imprevisibles, sí podemos empezar a construir una pequeña rutina diaria que nos ayude primero a los adultos a organizarnos… y, más adelante, también ayude al bebé a ir asociando esas acciones con el descanso, y poco a poco empezar a anticipar que viene un momento de calma. Las rutinas no tienen que ser rígidas ni estrictas; si señales amorosas que le indiquen al bebé que se acerca el momento de descansar: bajar la intensidad de luces y ruidos al anochecer, ofrecer un baño tibio y relajante, un momento de contacto piel con piel, cantarle una canción suave o hacerle masajes tiernos.


Dormir cuando el bebé duerme: una necesidad, no un lujo

Seguramente hayas escuchado la frase ´´dormí cuando tu bebé duerme´´… y aunque a veces suene imposible, hay mucho de cierto en ella. Cuidar el descanso del adulto que cuida también es fundamental. El sueño fragmentado y la falta de descanso impactan en nuestro estado de ánimo, nuestra salud mental y física, y nuestra capacidad para cuidar. Si tenés la oportunidad de descansar aunque sea en pequeñas siestas, ¡aprovechala!. Y, sobre todo, permitite pedir ayuda: el cuidado de un bebé nunca debería ser una tarea solitaria.


Para las futuras familias

Acompañar el sueño de un bebé no es ´´enseñarle a dormir´´ de manera forzada; es respetar su madurez, ofrecerle un entorno seguro y predecible, y confiar en que, con el tiempo, irá logrando dormir de manera más continua. Cada bebé es único, y su manera de dormir también lo será. Escuchar sus necesidades, respetar sus tiempos y tener presente que el sueño es un viaje, y no una meta, puede aliviar muchas expectativas y permitir que la crianza se viva de una forma más amorosa.



Agustina Xalambri

Pediatra y Consultora en Sueño Infantil MP 232342 MN 146957





 
 
 

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Soy Delfina Verra, Puericultora y Doula, creadora de este espacio dedicado a la divulgación sobre lactancia y todo lo que florece a su alrededor. Si deseas realizar una consulta, compartir tus dudas, comentar si la información te resultó útil, colaborar escribiendo un blog o sugerir nuevos temas, podés contactarme. ¡Agradezco profundamente tu participación en esta comunidad!

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